9.9.05

Oscuridades (II)

Mirando al abismo el abismo le miró

y perdió la cabeza, luz y esperanza,

camino al mundo de la muerte

bailando al son de una vieja canción

que ni tenía letra ni forma, nombre

o razón, canción de locos, vampiros,

sangre en venas de diosas morenas,

de templos azotados por un viento

negro, templos de amor, miedo,

lágrimas y horror.

Dame tu voz, dame tu vida, eres

la Noche, la Luna, la Muerte, la Risa,

el alambre de espino, una niebla rojiza

y absurda, cada noche eres tú, fantasma,

ilusión, visión inagotable, suspiro

de un mágico y tenebroso amor.

Oscuridades

Quiero tus labios de metal cromado,

quiero tu cuerpo de encaje dorado,

quiero besarte en un charco de sangre

y amarte y matarte y sentir tu agonía,

pequeña diosa que siempre reía.

Quiero tu amor de drogas y alcohol,

quiero tus ojos de ningún color,

quiero verte bailar por el abismo

y abrazarte y llorarte y sentir tu agonía

pequeña diosa que siempre reía.

Y acabar así con mi pequeño infierno

de luz, sombras, oscuridad y ensueño,

por la Madre Óxido y la Telaraña,

por la Rabia, el Olvido y la Vida,

por la pequeña diosa que siempre reía

2.9.05

Ignotus 2005

Bien, bien. Se han anunciado los finalistas para los premios Ignotus, que da la AEFCFT. Este año soy candidato a ganar dos categorías.
La primera es a mejor tebeo por "La legión del Espacio", compartida la candidatura con Fedde, claro, que es el dibujante. ¿Qué? ¿Que no habéis leído La legión?
Pues eso se arregla rápido:


La otra candidatura es la misma que gané el año pasado, Mejor Obra Poética. El poema es pequeñito y no pensé que la gente lo leyera, pero oye, muy bien, no me quejo. Se llama "Quiero ser como Lugosi" y fue publicado por Parnaso en Vortice número 2.

Con un poco de suerte, repetimos foto:

1.9.05

Un cuento más

Como siempre que me pongo a escribir Memento Mori, a las diez páginas siento la necesidad de cambiar el registro. Es que escribir de niños muertos, angustia, autoflagelación, pestes y hambruna me suele dejar algo bajo de moral. Así que he terminado un cuento a medio camino entre las paranoias de Dick y la estructura de Brunner. Bueno, esa era la idea al principio. A saber lo que ha quedado enterrado en ese batiburrillo. En fín. Se llama "La balada del Hombre Anuncio" y habla de publicidad, asesinatos, arte, mistificaciones y osos koala.
El desayuno de los campeones, vaya.